Fotografía de Joaquín Suárez Iglesias trabajando con una pala en el Molino Puente Alto, donde trabajó como administrador durante veinte años, entre 1953 y 1973.
Berta Suárez Cofré, nieta de Joaquín, relata lo siguiente sobre este documento: «En esa fotografía mi abuelo estaba trabajando en el Molino Puente Alto. Antes él trabajaba en Graneros, y en una oportunidad en que mi abuela conversaba con su hermana, le preguntó si su esposo Arsenio Castaño tendría un mejor trabajo para mi abuelo. Ella le respondió que sabía que en el Molino Puente Alto necesitaban un administrador, y que le preguntaría a su esposo, quien era hermano de Domingo Castaño, dueño del molino. Luego de eso le confirmaron que efectivamente necesitaban un administrador (…), le abrieron las puertas y ahí se quedó».
